consigue tus propósitos de salud
Consigue tus propósitos de salud

Consigue tus propósitos de salud

Y es que todos los años la misma cantinela. Que si este año consigo un aumento de sueldo. Que si dejo de apuntar. Este año, sí o sí, me me apunto al gimnasio y voy 3 veces por semana. Esta va a ser mi última borrachera. Voy a perder esos kilos de más. 

Esto te lo prometiste en la ya pasada transición de 2017-2018. ¿Qué ha sido de tu año? ¿Dónde están todas esas promesas de salud que te juraste con 3 copas de más?

 ¿Cuándo vas a decir “basta”?

Tal y como dijo Valentín Fuster, una eminencia en cardiología, lo mejor para dejar de fumar es sufrir un infarto.

Los grandes cambios suelen venir precedidos de grandes tragedias. ¿No te parece un poco absurdo esperar a que eso suceda?

Planteate la siguiente pregunta. ¿Qué tiene que pasar para decidirte a cambiar?

¿Ganar 3, 10 o 20 kg?

Elimina tus etiquetas para justificarteResultado de imagen de etiquetas

Que nos encanta prejuzgar es algo que todos sabemos.

Los hombres solo piensan en sexo. Los alemanes son fríos (sobre todo en invierno, tócales las orejas y ya verás). L

os políticos son corruptos…

Todos estos prejuicios no son más que etiquetas. Etiquetas que te generan atajos. En lugar de tener que conocer la complejidad de una persona la etiquetas como parte de un todo homogéneo con ciertas características.

¿Que te parecería si te dijera que te estás auto-saboteando con tus etiquetas?

Al decir, “bueno, comeré otra porción de tarta, si ya sabes que no tengo fuerza de voluntad”.

“No, hoy tampoco iré a caminar, es que soy muy perezoso”.

“Por un par de kilos más que importa, si soy un gordo”.

Al utilizar estas etiquetas nos describimos como si de una característica fija se tratase. Del mismo modo que soy hombre o mujer, alto o bajo.

Deja de utilizarlas como modo de justificación. No eres gordo/a, estás gordo/a.

No eres una persona carente de fuerza de voluntad, simplemente no has tomado la decisión de cambiar, cueste lo que cueste.

Ahora que ya no tienes etiquetas, no te queda más remedio que echarte la culpa a tí mismo, porque nuestras decisiones son las que nos conducirán a donde queremos estar, del mismo modo que nos han traído a donde estamos ahora.

No son nuestras características las que nos han convertido en lo que hoy somos, sino lo que hemos decidido hacer o no hacer. Asume un papel activo en tu vida y comienza a tomar decisiones que te lleven a donde quieres estar.

Coge un papel y escribe exactamente qué es lo que deseas conseguir, no este 2019, sino como fin último. Escríbelo como si ya fuese real, es decir, en presente. Por ejemplo:

  • Peso 78 Kg
  • Hago ejercicio 4 veces por semana
  • No repito, me como lo que hay en el plato
  • Como fruta de postre

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El poder de mantenerse enfocado

Ahora que ya sabes lo que quieres, ten muy claras tus metas. Colócalas en un lugar visible o donde las puedas leer con frecuencia.

Si no te ves preparado/a para hacer un cambio radical comienza insertando cambios fáciles de seguir. Si tu motivación está alta no dudes en dar un giro de 180 grados.

Ahora, genera tu plan de acción para conseguir tus objetivos, por ejemplo:

  • Andar 20 minutos cada día. Aumentar cada semana 3 minutos hasta llegar a los 60 minutos.
  • Desayunar 2 piezas de fruta y un yogur. Evitar la bollería.
  • Poner toda la comida que voy a consumir en la mesa.

No se trata de describir un sinfín de tareas, sino aquellas que más beneficio te van a aportar. El 20% de las acciones suponen el 80% de los resultados. Céntrate en lo importante y enfocado en tus metas. Va a ser más difícil que no hacer nada, por lo que te será útil ser consciente en todo momento de por qué lo estás haciendo.

Cómo mantener la constancia

Todos sabemos que solemos empezar con fuerza y abandonar a la primera de cambio.

Uno de los problemas principales es comenzar sin una determinación clara y con una expectativa poco realista. Yo voy, a ver que me cuentan y a ver si hay suerte.

No olvides que la suerte es de quien la trabaja.

Todo acontecimiento requiere un proceso. Tener un título universitario requiere un proceso. No es suerte el obtenerlo, es trabajo (salvo Cristina Cifuentes y otros pocos más).

El primer paso es saber lo que se quiere.

Otro error común es funcionar al todo o nada. Es decir, o lo hago bien o lo hago mal. Aprende que los errores son habituales. El que un día te hayas pasado comiendo o no hayas podido hacer el ejercicio que habías planteado no echa por tierra todo el trabajo. Simplemente sé consciente de ello y retoma retoma tu rutina tan pronto como puedas. Mañana será otra día en el que podrás ir a entrenar de nuevo, comer sano otra vez y seguir con tu nueva rutina.

La formación de un nuevo hábito es cuestión de tiempo. Necesitarás repetir dichos hábitos entre 18 y 254 días para que este sea consistente.

¿La buena noticia?

Cada día que lo realizas vas creando un camino más fácil de transitar. Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

¡Actúa, date premios y celebra tus avances!

Si hay algo que es seguro es que si no haces nada no pasará nada. De nada sirve establecer tus metas y marcarte un plan de acción al milímetro. Si no lo ejecutas no servirá de nada.

Cada pequeño gesto que hagas que te acerque a tu objetivo celébralo y disfrútalo. Siéntete satisfecho/a por haber evitado ese dulce de postre y siente el orgullo de estar cumpliendo con lo que te has marcado.

Cada pequeño objetivo que logres disfrútalo como si fuese lo más importante que nunca has hecho por ti mismo/a.

Date premios por los objetivos que consigas.

Si por ejemplo te encanta leer la prensa no lo hagas hasta que no hayas caminado el tiempo que te habías propuesto. Solo después de haber caminado date el premio con aquello con lo que disfrutas (que no sea insano claro). ¿Y si compras el periódico en un kiosko más lejano cada día?

¿Te gusta ir al cine? Ese será tu premio por haber tenido una buena semana.

De esta forma será más fácil mantenerte motivado y crear asociaciones positivas con la instauración del nuevo hábito. Tras la repetición del hábito este se hará cada vez más fácil de seguir. Pero no lo olvides, hay que empezar a actuar.

Te deseamos un 2019 lleno de salud, pues sin esta, ninguno de tus otros objetivos podrán ser cumplidos.

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